Este es el relato de cómo del viernes a la noche al sábado a la noche, con la excusa desmedida de buscar aquella parte de mí que me espera en San Pablo, llegué a cenar en un grupo femenino de estudios del Opus Dei y a compartir un recital de reggae con gente de rastas, mugre y cigarros.
Primera Parte-
Viernes
El aula de mi clase de las 5 estaba vacía, y tras firmar mi asistencia, vi el fin de semana ante mí, presentándose, obligándome a salir de mi sedentaria quietud de ama de casa novata para explorar las inmensidades del afuera paulista.
Una compañera de Política Externa Brasileira me invitó a una "Cena con amigas", y como era el mejor plan posible, acepté. Al principio sólo vi una residencia de estudiantes mujeres muy pulcra y amable. Con las fotos de la Jornada Mundial de la Juventud y las charlas sobre el Papa supe que eran católicas. Sabía que había algo que no sabía. Era casi una intuición y casi una certeza.
En alguna parte de la noche empezaron a hablar de Escrivá de Balaguer. Claro que, como todo era en portugués porque yo era la única extranjera, siempre me faltaba algo que entender (creo que ese algo era lo más importante). Querían saber de mí. Me contaban sus actividades -muy loables y necesarias, por cierto-. Me pidieron si podía ir a hablar un día de educación argentina, o enseñarles a cocinar algo típico. La comida era muy rica. Definitivamente era muy atentas conmigo. Agradecí que lo sean. Les dije de mi paso por Acción Católica, conocí el oratorio -hermosísimo- y hasta me dieron ganas de acercarme más a esa parte de mí. No dejaba de sorprenderme el hermetismo. Parecía una isla dentro de una ciudad, creada para protegerse del afuera y reproducir más el adentro.
Cuando me fui, me invitaron a las actividades del sábado. Dije que no sabía si podía. Sabía que si quería podía pero no sabía si quería hasta no entender esa parte que no entendía.
Llegué a mi casa. Abrí el google. Supe en qué me había metido (un grupo hecho y derecho del opus dei, por si aún tienen alguna duda).
El saldo de mi hazaña no es menor: En solo un día 4 llamadas perdidas, 4 mensajes, una propuesta a hacer un "trabajo universitario" para presentar en Roma. Ignoré los llamados y me ofrecí a ayudar en lo que quiera a mi amiga (que es muy buena y divertida, aunque "olvidó" avisarme algo de su casual "reunión con amigas") con su trabajo, pero me negué a hacer uno propio. Espero no volverme víctima de persecuciones ultra católicas en Brasil.
Si dejo de escribir este blog, por favor intenten contactarse conmigo. Puede que haya dejado mi pasado de pecadora- católica progre- universitaria para volcarme a la ardua tarea encuentro con Dios.
Próximo Capítulo: Sábado en la periferia (y reflexión final).
Falta la segunda parte! Queremos saber del reggae! PD: en todas tus fotos estas del perfil derecho!
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