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lunes, 10 de octubre de 2011

Cosas (casi) universales


Debo reconocer que llegar a otro país y no encontrar pequeños rastros de nuestra identidad nacional es desalentador. Sobre todo, si uno lo busca en las góndolas del supermercado o en la televisión. Con el tiempo, sin embargo, fui dándome cuenta que algunas cosas que parecían bien argentinas son casi universales, o por menos, tan de ellos como nuestras. En las siguientes líneas un pequeño listado de aquellas cosas que a uno lo hacen sentir en otro lugar, pero bien cerca:

  • Sonhos de doce de leite: No, el dulce de leche no es el mismo. Pero encontrar algo que se le parezca, por ahora resulta suficiente. En la panadería de mi supermercado Violeta venden algo que nacionalizándolo podría llamarse factura de dulce de leche o crema pastelera. Se vende por peso, pero cada uno cuesta aproximadamente 0,90 centavos de Real. Lo vale.
  • Productos Pullman: El nombre puede resultar confuso, pero ver al famoso osito de la panificación con la inconfundible B en su sombrero de chef, a uno lo tranquiliza. El oso Bimbo perdió su nombre pero no resignó su inicial.
  • Publicidad de Tang: Prepará, tomá y hacé (o, o, o). En fin, por motivos evidentes la canción no iba a ser igual, pero "Preparou, bebeu, faz" muda de tiempos verbales y ritmo musical para volverse hasta más divertida. Una banda de mocosos raperos mostrándole al mundo que mucho juguito pero poca acción. Me convencieron. Soy TAN blanco de publicidad.
  • Quase Anjos: No precisa traducción, creo. Tiago, Jazmín, Rama, Ceú (Cielo), etc. Un mismo programa, doblado al portugués. Lo pasan de lunes a viernes a las 9. La temporada 3. Aparentemente tiene algo de éxito. A mi me resulta simplemente curioso. Y si de confesiones de trata, reconozco que hoy lo he visto y todo. Que para crecer tengo tiempo.

Hay mil ejemplos más. Por ahora, les dejo el link del himno Tang para que se diviertan un rato: http://www.youtube.com/watch?v=VyOWmz3EAKY&feature=related

Y la foto de quase anjos, a ver si les suena de algún lado:



jueves, 6 de octubre de 2011

Exámenes

La latente presencia de las Xerox (tácitas, porque siempre escondidas) me recordó desde el día 1 que estos días llegarían. Fueron tratadas con respeto demais: Viajaron en avión, conocieron Brasilia y Río -dos veces; las mismas-, se impregnaron de olor a bronceador y arena y mate. Nunca se sintieron solas, dado que venían conmigo a donde fuera que vaya. Mis fotocopias y yo, éramos casi una.

Quise confiar en el espíritu santo y sus 7 dones; sí, los 7, dado que con uno solo no podríamos tornar realidad el milagro. También experimenté el proceso de ósmosis. Dormí con las fotocopias en la mano. Leí de a dos renglones repitiéndome que lo hacía solo para que la información penetre profundamente en mi cerebro y nunca más se vaya. Intenté estudiar en la mesa, la cama, el centro de deportes de la Usp (en el árbol 1, 2 y 3, en orden cronológico, y también en las mesas, y en los bancos, y en la entrada...), la biblioteca, la casa de una amiga, un aula vacía, los bancos de mi facultad. Probé el formato papel, Pdf y Word. También apliqué el google traductor en casos de extrema emergencia. Nada.

Y cuando digo Nada, quiero decir, de verdad, no les miento, se los juro, NADA. El proceso para mis exámenes fue básicamente el mismo: enunciar y anunciar el proceso de estudiada, pero nunca volverlo realidad. O volverlo, 4 días antes. Desesperada. Repitiéndome que soy mala estudiante, representante de la UBA, intercambista, ciudadana y por qué no ser humano. Sin dormir. Leyendo a la velocidad de la luz para compensar dos meses en 4 días. Haciendo esos malditos resúmenes de los que uno es preso para estudiar (los resúmenes lo hacen a uno, y no al revés).

Fueron exámenes presentables. Creo. Posiblemente pasen al olvido, morirán en esas hojas (estas, que al final del post incluyo). Nadie las recordará; al menos yo intentaré no hacerlo, y espero por el bien de sus capacidades cognitivas que los profesores no lo hagan.

Oficialmente, sobreviví. Y contesté todas las preguntas, hasta las no-pensadas para extranjeros (¿cómo recordar la distribución de votos en la ciudad de San Pablo a razón de sus 55 distritos y características geográficas?). Los exámenes duraron 4 horas. Usé las 4. Pude escribir en español. Pero tuve que estudiar en portugués. Todo un descubrimiento.

No se preparan los exámenes en tus hojas, sino en unas que te da la universidad oficialmente aceptadas -quienes quieran copiarse, abstenerse-. Les dejo una foto de mi borrador de Política Externa Brasileira, que quedó conmigo. Hay lugar hasta para la nota. Y por si tienen curiosidad, las consignas (Ye y Flor, colegas, especialmente!)

Ahora, Libertad. Y la eterna promesa en un nuevo día 1 de leer a tiempo, preparar los resúmenes, memorizar los datos, no pasear las hojas, evitar el Facebook, ser rigurosa en estudio y profundidas, revalidar el merecimiento de este intercambio y convertirme en una buena mujer y decente ciudadana. Amén.




Pd. Se aprueba con 5/10. Gente de la UBA, llore.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El misterio del travesseiro y otras reflexiones

Es el segundo día seguido que sucede la misma secuencia: me dispongo a dormir, saco la almohada, la dejo en el borde de la cama, me duermo, pasa la noche, me despierto, siento la almohada sosteniendo mi cabeza, abro los ojos, miro el borde la cama, la almohada no está, miro aquello que me sostiene. La almohada me devuelve la mirada. El asombro. ¿alguien tiene alguna idea sobre lo que sucede en mi hogar?

...


Para cruzar la calle en San Pablo una cosa usted tiene que saber: Antes de intentar cruzar recuerde mirar a la altura de su hombro al semáforo en cuestión, puesto que para que pueda hacerlo es muy probable que tenga que apretar fuerte un botón verde que le avisa al ocupado semáforo de sus necesidades como turista o mero ciudadano. Si lo olvida, probablemente haga como yo la primera semana y se quede esperando que el maldito semáforo cambie de color como por 5 o 10 minutos, hasta que alguien más atento o inteligente que usted lo apriete y lo haga quedar bien como la mona.


...

Siguiendo la reflexión de ayer: Agrego oficialmente a aquello que ya no quiero más conmigo unas 400 fotos en Brasil que contienen un amor (sin contar las 1000 restantes que fueron tomadas en su compañía o presencia, pero lo mantienen tácito). Qué poco valiente soy. Del dicho al hecho -completen la frase solos-. Amén.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Sobre la subjetividad de lo extraordinario

En fin. Podría contarles que estoy disfrutando de un Congreso sobre MERCOSUR (el FOMERCO, quien sea ávido de más información puede aprovechar las ventajas de la omnipresente Internet) lejos de todo pero bien cerca de eso que a uno parece hacerle feliz. Quizás hasta lo haga.

Pero por algún motivo me parece más divertido contarles sobre cómo me sorprende bajar del metró en estación Botafogo en la ciudad más linda que he conocido en mi breve y sedentaria vida -Río, dónde más- y descubrir que aquello que a uno le resulta sorprendente, extraordinario o maravilloso para otros puede ser simplemente parte de la vida.

Un hombre de unos 60 anhos en ojotas y pantalón corto con las bolsas del supermercado y la mirada apagada me mira, y yo no puedo dejar de pensar si notará en mi la ingeniudad de quien no pertenece a este ciudad y cree empezar a conocerla en su apenas segundo viaje. Fico aislada del mundo, la verdad, porque el Congreso dura de 8.30 a 21 cada día y es frente al Maracaná, o sea, bien lejos de la playa y la gaviota y esa imagen que las postales nos ensenhan, pero, como sea, no dejo de sonreir cuando me asomo entre teoría de integración y teoría de integración y veo el morro mirándome, ahí quietito, esperando que me escape. Yo lo hago aunque nadie se de cuenta, me voy volando como esa gaviota y planeo por encima solo para verlo más chiquito y abarcable.

Haciendo mi pesquisa de campo un maestrando me dice que olvida donde vive salvo los sábados que alguien lo invita a pasar el tiempo en la playa. Cómo hacer para dejar al tiempo hacer acá, no lo sé. Yo simplemente trato que me atraviese para volver llena de viento y lluvia y olor a mar -lo del viento y la lluvia no exagero, por suerte traje mi guarda chuva-.

¿Podrían acostumbrarse a esto ustedes? Yo, creo que no podría dejar de sorprenderme. Y sin embargo, recién un mes y medio de haber llegado ya siento que una parte de mi pertenece acá, que amanecer en San Pablo es tan familiar y conocido como en Buenos Aires. Lo único distinto son los mates.

Hasta la próxima, ya no desde Río, sino desde el mundo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Al Reggae del Opus en 24 horas (II Parte)

Pasado ya un tiempo prudente, con la doble intención de generar expectativa en la audiencia y permitirme disfrutar la semana de vacaciones sin licencias poéticas, vuelvo a contarles al final de mis 24 horas.

Que sea el mediodía y aún no sepas qué hacer para que las horas corran rápido, dado que la única cosa que se te ocurre hacer es la que menos querés porque es la que tenés que hacer (estudiar, claro), es algo al menos esperable. Y que te escriban por internet para invitarte a un recital de un anónimo -para mí- en un lugar desconocido con horario incierto, pero inmediato, también. Primera lección de San Pablo: Justo cuando creés que no hay nada o nadie o algo, eso aparece. Y no tímidamente, ni asomándose, ni con esfuerzo. Simplemente espera que te des vuelta para tomarte por sorpresa, salir a la superficie de pronto, y dejarse elegir. ¿O será que ella te elije vos?

En fin. La propuesta era viajar bastante para escuchar junto a un grupo de desconocidos una banda de reggae, cuyo recital según los entendidos, era histórico porque era la primera vez que estaban en Brasil. Dada la inexistencia de otros planes y envalentonada por la insistencia de mi amiga, acepté.

El viaje duró 4 horas. 2 horas para llegar al primer destino. 1 hora para esperar a otra compañera de grupo. Estaban (¿estábamos? solo por formar parte del status quo) preocupados de no conseguir entradas, dado que era gratis y popular. También estaban preocupados sobre cómo hacer para hacer pasar sus porros.

Se nos fueron uniendo personas, intercambistas de la USP (para todos ustedes que piensan que hay que ser correcto y aplicado para llegar aquí), con gustos y hábitos parecidos a todos menos a mí. Realmente la situación me parecía entre ridícula y chistosa.

En un momento, mientras escuchábamos el recital chiquito que nos preparaba al gran recital, rodeada de rastas y humo y olores y alcohol, pensé: Si pudiera volver a hacerme ¿Sería esta? Fue bueno responder que no. Sentí que aún gozaba de algo de salud mental. Sólo algo.

¿El recital? bueno. Pero no llegué a entender bien ni quién cantaba, ni quién tocaba, ni con quiénes charlaba (creo que a esa altura ni ellos sabían quiénes eran), ni qué hacía yo en ese antro un sábado en San Pablo. Cuando una partícula de materia de algún otro mugriento me tocaba, perdía la concentración y sólo pensaba en bañarme, la ducha, el agua, jabones, muchos jabones, shampués, tijeras, limpieza, dentífrico, olor a no olor, silencio, soledad, soledad, soledad, música clásica, Buenos Aires, más jabones, concentrarse en el jabón y el alcohol y la lavandina y sentirla y casi olerla y disfrutar de poder crear mi propia burbuja en mi espíritu darwinista de sobrevivir.

En fin. Lo hice (digo, sobrevivir).
Llegué a casa, me bañé, y me dormí.

Y juré que nunca más la excusa de probarme a mí misma bastaría para meterme en ese zoológico de reggae, humo y rastas.

Pd. Ni todos los recitales de reggae son así, ni todos los asistentes respondían al perfil, ni la situación presente -como siempre que es narrada- responde al hecho objetivo despojado de metáforas o narraciones-.

martes, 6 de septiembre de 2011

Para calmar ansiedades

Dado que varios me pidieron el final del relato, pero me estoy por ir a un Museo del que luego les contaré, dejo una canción que sirve para olvidar penas y salir al mundo con una sonrisa!


La letra de Do Lado de cá es:
(NotadeR: No esperen un Borges. Es bien simple y efectiva!)
(NotadeRII: A mi favor, Borges no era muy feliz tampoco)

Se a vida às vezes dá uns dias de segundos cinzas
E o tempo tic-taca devagar
Põe o teu melhor vestido,
Brilha teu sorriso
Vem pra cá,
Vem pra cá

Se a vida muitas vezes só chuvisca, só garoa
E tudo não parece funcionar
Deixa esse problema à toa
Pra ficar na boa
Vem pra cá

Do lado de cá,
A vista é bonita,
A maré é boa de provar
Do lado de cá,
Eu vivo tranqüila
E o meu corpo dança sem parar
Do lado de cá,
Tem música, amigos
E alguém pra amar
Do lado de cá

Se a vida às vezes dá uns dias de segundos cinzas
E o tempo tic-taca devagar
Põe o teu melhor vestido,
Brilha teu sorriso

Vem pra cá,
Vem pra cá
Se a vida muitas vezes só chuvisca, só garoa
E tudo não parece funcionar
Deixa esse problema à toa
Pra ficar na boa
Vem pra cá

Do lado de cá,
A vista é bonita,
A maré é boa de provar
Do lado de cá,
Eu vivo tranqüila
E o meu corpo dança sem parar
Do lado de cá,
Tem música, amigos

E alguém pra amar
Do lado de cá

A vida é agora
Vê se não demora Pra recomeçar
É só ter vontade
De felicidade
Pra pular

Do lado de cá,
A vista é bonita,
A maré é boa de provar
Do lado de cá,
Eu vivo tranqüila
E o meu corpo dança sem parar

Do lado de cá,
Tem música, amigos
E alguém pra amar
Do lado de cá

A la noche termino lo que dejé sin terminar!
Até mais! (os espero do lado de cá...)

domingo, 4 de septiembre de 2011

Anotaçao para lembrar

El universo de la escritura lleva V corta (simple memotécnica para aprender 4 palabras en una):
  • Escrever
  • Livros
  • Palavras
  • Livraria
Excepción: Biblioteca; no quiero que nadie escreva vivlioteca por mi culpa :)

Del Opus al Reggae en 24 horas

Este es el relato de cómo del viernes a la noche al sábado a la noche, con la excusa desmedida de buscar aquella parte de mí que me espera en San Pablo, llegué a cenar en un grupo femenino de estudios del Opus Dei y a compartir un recital de reggae con gente de rastas, mugre y cigarros.

Primera Parte-
Viernes
El aula de mi clase de las 5 estaba vacía, y tras firmar mi asistencia, vi el fin de semana ante mí, presentándose, obligándome a salir de mi sedentaria quietud de ama de casa novata para explorar las inmensidades del afuera paulista.

Una compañera de Política Externa Brasileira me invitó a una "Cena con amigas", y como era el mejor plan posible, acepté. Al principio sólo vi una residencia de estudiantes mujeres muy pulcra y amable. Con las fotos de la Jornada Mundial de la Juventud y las charlas sobre el Papa supe que eran católicas. Sabía que había algo que no sabía. Era casi una intuición y casi una certeza.

En alguna parte de la noche empezaron a hablar de Escrivá de Balaguer. Claro que, como todo era en portugués porque yo era la única extranjera, siempre me faltaba algo que entender (creo que ese algo era lo más importante). Querían saber de mí. Me contaban sus actividades -muy loables y necesarias, por cierto-. Me pidieron si podía ir a hablar un día de educación argentina, o enseñarles a cocinar algo típico. La comida era muy rica. Definitivamente era muy atentas conmigo. Agradecí que lo sean. Les dije de mi paso por Acción Católica, conocí el oratorio -hermosísimo- y hasta me dieron ganas de acercarme más a esa parte de mí. No dejaba de sorprenderme el hermetismo. Parecía una isla dentro de una ciudad, creada para protegerse del afuera y reproducir más el adentro.

Cuando me fui, me invitaron a las actividades del sábado. Dije que no sabía si podía. Sabía que si quería podía pero no sabía si quería hasta no entender esa parte que no entendía.

Llegué a mi casa. Abrí el google. Supe en qué me había metido (un grupo hecho y derecho del opus dei, por si aún tienen alguna duda).

El saldo de mi hazaña no es menor: En solo un día 4 llamadas perdidas, 4 mensajes, una propuesta a hacer un "trabajo universitario" para presentar en Roma. Ignoré los llamados y me ofrecí a ayudar en lo que quiera a mi amiga (que es muy buena y divertida, aunque "olvidó" avisarme algo de su casual "reunión con amigas") con su trabajo, pero me negué a hacer uno propio. Espero no volverme víctima de persecuciones ultra católicas en Brasil.

Si dejo de escribir este blog, por favor intenten contactarse conmigo. Puede que haya dejado mi pasado de pecadora- católica progre- universitaria para volcarme a la ardua tarea encuentro con Dios.

Próximo Capítulo: Sábado en la periferia (y reflexión final).

domingo, 28 de agosto de 2011

Advertencia

No busquen palabras importantes, grandes descubrimientos o hechos trascendentes. Habitarán aquí oraciones comunes y corrientes hechas de palabras hechas de letras, también comunes y corrientes. Las fotos no saldrán en revistas y posiblemente estén o fuera de foco o con poco brillo o descentradas, pero seguro imperfectas.

Ahora bien: si lo que intentan es compartir con Flor, también imperfecta, lo maravilloso de este viaje (y también lo no tan maravilloso), quédense conmigo. Fiquem em minha casa.

El proyecto aún es incipiente, y por lo tanto, incierto. Pero en principio se trata de no olvidarme lo que descubro y entiendo y aprendo. Lo que me sorprende. Si son pavadas importantes, disculpen la pérdida de tiempo. Pero si lo escribo es que para mí no lo son, y en definitiva, escribo primero para mí y después para ustedes, que en alguna medida llevo conmigo.

Las clases, los paseos, la vida en Brasil, la vida sola, los viajes, los fines de semana y los días de semana, los ratos, el portugués, lo divertido, lo divertidísimo, lo importante, lo chiquito. Todo tendrá su espacio en este espacio.

Hasta la próxima!