Cuando más grande es la ciudad, más solo se siente uno cuando la soledad visita. Pero más dueño de sí, también. Aunque cueste lágrimas hacerse cargo de semejantes verdades.
Convertir en verbo el sustantivo. Y en sustantivo el verbo. Agitar lo quieto para convertir lo momentáneo en eterno. Alguien me dijo que le sorprendía de mí el que tuviera que ver una foto para darme cuenta que estaba viviendo ese momento. Tenía algo de razón: si no hago palabras lo que vivo, lo vivo incompleto. Es la necesidad de ver que ese momento no se perdió. Este será un lugar para llevarlos y llevarme conmigo de viaje. Bem- vindos!
sábado, 24 de septiembre de 2011
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