miércoles, 31 de agosto de 2011

Home Alone

Hoy fue el primer día que tuve la casa toda para mí y me quedé en ella desde despertar hasta dormir. Y con él, comencé a experimentar verdaderamente lo que es vivir solo en un país diferente sin nada que te ate y nada que te diga qué o cómo ser (qué o cómo hacer).

Por empezar, me sorprende el proceso de construcción de un hogar. Comprar una vela de ese aroma que te gusta -que tuve que buscar dos semanas-, hacerla a tu manera, ir diluyendo la ajenidad con detalles o diferencias nada sustanciales, y sin embargo, radicalmente tuyas. Va a ser extraño cuando me vaya y tenga que desarmarla, y vuelva a ver esa habitación que encontré cuando llegué que sentí tan lejos y tan fría, que tanto miedo daba. De seguro no dará miedo. Parecerá más chiquita, menos poderosa y más parte de mi propia historia.

Luego, es un descubrir constante sobre quién sos, cómo querés ser, qué te hace bien. Es encontrarse con uno mismo y sorprenderse al hacerlo. Les dejo un listado de cosas que me gustan, y espero por cualquier medio de comunicación la respuesta al siguiente interrogante: ¿qué harían si tuvieran su casa todo el día solo para ustedes? ¿cómo sería si pudieran construirla a su manera? ¿qué no harían si pudieran no hacer?

Me gusta:
- Hacer la cama, aunque nadie lo vea y vuelva a desarmarla la misma noche -típico argumento adolescente-, y agregar perfume entre las sábanas para que me reciba amistosamente;
- No dejar los platos sin lavar para el día siguiente (sí mamá, me gusta!);
- Estudiar en la mesa más que en la cama;
- Despertarme y poner una canción que me ponga del mejor humor, me haga cantar, saltar, querer conquistar el mundo y creerme capaz de hacerlo;
- Tomarme con calma la mañana y tomarme un mate con calma en la mañana;
- Matar un mosquito - pernilongo - polilla después de perseguirlo con la zapatilla- servilleta - repasador - mano. Sí, me siento poderosa. Me gusta el poder;
- Dormir con ruido de tormenta afuera.
- Animarme a cocinar para mí y que el resultado no sea simplemente un desastre, sino algo aceptable, que si me olvido de la comida de mi mamá y mi abuela y solo recuerdo la de la universidad de acá resulta hasta gourmet francés.

Quiero saber de ustedes! Anímense al diálogo! Me hace sentirlos más cerca...
En fin, hasta la próxima!

domingo, 28 de agosto de 2011

Madrugada en la selva


Mi convivencia con la pequeña fauna brasilera no es tan amable como pensaba...

I acto: Florencia estaba en la cama a punto de dormir, ya cerrándose sus ojos, ya confundiéndose la realidad con el tímido sueño. De pronto ve sombras desproporcionadas sobre el televisor, siente un cosquilleo y el cuerpo le pica. Prende la luz corriendo. Descubre cómo la polilla huye, y mientras se pregunta de qué tiene miedo (de qué tiene miedo el insecto, pero sobre todo, de qué tiene miedo ella) corre desprolijamente sobre la total superficie de la casa con la zapatilla como arma. Tras 3 o 4 pum errados, se esconde. Triunfo parcial de la polilla.

II Acto (20 minutos más tarde): Todas las luces prendidas. Florencia vigilando. Ya la vela anti pernilongo está prendida. No, no sabe aún qué es el pernilongo, porque cree no estar preparada para saberlo. La versión de 1 minuto para ganar brasilera también; sólo para tener más luces y engañarla y ganarle e irse a dormir con un triunfo más bajo sus tenis. El Raid sigue encendido, pero aparentemente a la única que le duele la cabeza es a ella. Juraría que ese otro bichito minúculo la mira, como si nada pasara, justo sobre la maquinita. Anotación mental: La próxima comprar algo más efectivo. Resultado final indeterminado. Todo está en juego aún.

III Acto: La polilla aparece en el escritorio. El momento crucial. El calor del vértigo. Tanto depende de este zapatillazo...

Lo hace, mirándola atentamente. Y por las dudas, aprieta la zapatilla, la mueve, la presiona.

Espera.

La levanta.

(silencio)

Allí yace el cuerpo de la polilla. ¿Quién habrá sido? ¿Qué pasará con su familia cuando note que no vuelve? ¿habrá querido decirme algo? ¿cuál sería su último deseo? ¿habrá sido Kafka? ¿habré matado una autoridad en el mundo de las polillas? ¿vengarán su muerte en la madrugada de mañana? (Anotación mental 2: deshacerme del cuerpo pronto).

Misión Cumplida.

Pero por las dudas,
me quedo mirando.

Pd. No quiero imaginar lo que será vivir en el Amazonas...

Dando nombre al blog...


El título no es una creación sino un robo. Pero como quien avisa no traiciona, reconozco la autoría de Pessoa dejándoles su poesía. Cierto es que no es brasileiro, pero planeo leerlo es su lengua. Tengo una buena intuición con él.







Viajar! Perder países!
Ser outro constantemente,
Por a alma não ter raízes
De viver de ver somente!


Não pertencer nem a mim!

I

r em frente, ir a seguir

A ausência de ter um fim,

E a ânsia de o conseguir!


Viajar assim é viagem.

Mas faço-o sem ter de meu

Mais que o sonho da passagem.

O resto é só terra e céu.

Advertencia

No busquen palabras importantes, grandes descubrimientos o hechos trascendentes. Habitarán aquí oraciones comunes y corrientes hechas de palabras hechas de letras, también comunes y corrientes. Las fotos no saldrán en revistas y posiblemente estén o fuera de foco o con poco brillo o descentradas, pero seguro imperfectas.

Ahora bien: si lo que intentan es compartir con Flor, también imperfecta, lo maravilloso de este viaje (y también lo no tan maravilloso), quédense conmigo. Fiquem em minha casa.

El proyecto aún es incipiente, y por lo tanto, incierto. Pero en principio se trata de no olvidarme lo que descubro y entiendo y aprendo. Lo que me sorprende. Si son pavadas importantes, disculpen la pérdida de tiempo. Pero si lo escribo es que para mí no lo son, y en definitiva, escribo primero para mí y después para ustedes, que en alguna medida llevo conmigo.

Las clases, los paseos, la vida en Brasil, la vida sola, los viajes, los fines de semana y los días de semana, los ratos, el portugués, lo divertido, lo divertidísimo, lo importante, lo chiquito. Todo tendrá su espacio en este espacio.

Hasta la próxima!