
Hoy fue el primer día que tuve la casa toda para mí y me quedé en ella desde despertar hasta dormir. Y con él, comencé a experimentar verdaderamente lo que es vivir solo en un país diferente sin nada que te ate y nada que te diga qué o cómo ser (qué o cómo hacer).
Por empezar, me sorprende el proceso de construcción de un hogar. Comprar una vela de ese aroma que te gusta -que tuve que buscar dos semanas-, hacerla a tu manera, ir diluyendo la ajenidad con detalles o diferencias nada sustanciales, y sin embargo, radicalmente tuyas. Va a ser extraño cuando me vaya y tenga que desarmarla, y vuelva a ver esa habitación que encontré cuando llegué que sentí tan lejos y tan fría, que tanto miedo daba. De seguro no dará miedo. Parecerá más chiquita, menos poderosa y más parte de mi propia historia.
Luego, es un descubrir constante sobre quién sos, cómo querés ser, qué te hace bien. Es encontrarse con uno mismo y sorprenderse al hacerlo. Les dejo un listado de cosas que me gustan, y espero por cualquier medio de comunicación la respuesta al siguiente interrogante: ¿qué harían si tuvieran su casa todo el día solo para ustedes? ¿cómo sería si pudieran construirla a su manera? ¿qué no harían si pudieran no hacer?
Me gusta:
- Hacer la cama, aunque nadie lo vea y vuelva a desarmarla la misma noche -típico argumento adolescente-, y agregar perfume entre las sábanas para que me reciba amistosamente;
- No dejar los platos sin lavar para el día siguiente (sí mamá, me gusta!);
- Estudiar en la mesa más que en la cama;
- Despertarme y poner una canción que me ponga del mejor humor, me haga cantar, saltar, querer conquistar el mundo y creerme capaz de hacerlo;
- Tomarme con calma la mañana y tomarme un mate con calma en la mañana;
- Matar un mosquito - pernilongo - polilla después de perseguirlo con la zapatilla- servilleta - repasador - mano. Sí, me siento poderosa. Me gusta el poder;
- Dormir con ruido de tormenta afuera.
- Animarme a cocinar para mí y que el resultado no sea simplemente un desastre, sino algo aceptable, que si me olvido de la comida de mi mamá y mi abuela y solo recuerdo la de la universidad de acá resulta hasta gourmet francés.
Quiero saber de ustedes! Anímense al diálogo! Me hace sentirlos más cerca...
En fin, hasta la próxima!